Anarquia

ANARQUISTA ES, POR DEFINICIÓN, QUIEN NO QUIERE ESTAR OPRIMIDX Y NO QUIERE OPRIMIR; QUIEN QUIERE EL MÁXIMO BIENESTAR, LA MÁXIMA LIBERTAD, EL MÁXIMO DESARROLLO POSIBLE PARA TODOS LOS SERES HUMANOS.
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martes, 20 de noviembre de 2012

La lucha palestina y el dilema anarquista

Tomado de http://www.anarkismo.net/article/13547


Comentarios sobre el libro de Uri Gordon "Anarchy Alive!"



No ha habido mucho que se haya escrito en relación al anarquismo y la lucha palestina en contra de la opresión israelí. Por tanto, resulta de gran interés leer las consideraciones sobre este asunto por parte de un anarquista de Israel, Uri Gordon, en el capítulo 6 su reciente libro “Anarchy Alive!”, el cual se titula “Patria: La Anarquía y la lucha conjunta en Palestina-Israel” (pp.139-162). Desafortunadamente, este capítulo está malogrado por un ataque temperamental y gratuito a mis opiniones al respecto. Pero antes de tratar este asunto, daré revista a sus consideraciones.

Gordon confronta la “contradicción aparente entre el compromiso de los anarquistas con los grupos oprimidos según los intereses de estos, y el hecho de que este interés sea, en el caso palestino, un nuevo Estado-Nación” (p.139). Más adelante, agrega que el conflicto “entre la convicción anti-imperialista de los anarquistas... y su absoluto rechazo tradicional al Estado y al nacionalismo... pareciera dejarlos en un impasse en relación a las luchas de liberación nacional de los pueblos oprimidos”. (p.152). Así deja planteado claramente cuál es el dilema.

Resalta, de pasada, que tanto Bakunin, como Gustav Landauer y Rudolf Rocker –todos importantes anarquistas históricos- apoyaban el apego popular a su cultura propia y a su tierra (incluido el derecho a la secesión de entidades mayores), pero se oponían a los Estados nacionales. Kropotkin apoyó las luchas de liberación nacional de pueblos sin Estado para deshacerse de la dominación foránea. Gordon podría también haber mencionado la participación de muchos anarquistas en una infinidad de luchas de liberación nacional y anti-imperialistas en todo el mundo, quizás siendo la más famosa, la librada por Nestor Makhno en Ucrania. Sin embargo, estos ejemplos no sirven para resolver el dilema de Palestina-Israel.

Como él sostiene, la mayoría de los palestinos quieren su propio Estado al lado de Israel. A él le preocupa que la oposición anarquista a esta demanda, pueda ser vista como una forma de “paternalismo”, es decir, como si nosotros supiéramos mejor que los árabes lo que es mejor para ellos. Pero más significativo es que a él le preocupa que la oposición a un Estado palestino deje a los anarquistas sin nada más positivo que aportar que decir que los palestinos necesitan al anarquismo. Pero ellos -¿aún?- no quieren el anarquismo y esto no es algo que vaya a ocurrir en un plazo cercano. (Ni tampoco, agregaría, se les convencerá de las bondades del anarquismo si se le presenta como algo opuesto a lo que quieren, es decir, la autodeterminación nacional). ¿Debieran los anarquistas decir, entonces, que rechazamos apoyar la lucha de los palestinos en contra de una opresión brutal a su nación, hasta que los palestinos no vean la luz y se declaren opuestos al Estado y al Capital?

Respuestas posibles desde el anarquismo

Gordon ofrece una serie de posibles “respuestas” a este dilema (respuestas de anarquistas esencialmente israelíes o europeos).

Una primera posible respuesta, escribe, es aceptar que existe una inconsistencia entre “apoyar al Estado palestino y el anarquismo” (p.154), pero lo cual no debe impedirnos apoyar esta demanda debido a que la solidaridad sería un valor supremo. Esta sería la única manera “pragmática” y “viable” de contrarrestar la opresión de los palestinos en el “corto plazo” (pp.154-5) (me estoy limitando a pasar revista a sus propias opiniones, las cuales encuentro que dan bastante para pensar, sin decir las mías).

Una segunda respuesta posible, escribe, es negar que haya ninguna inconsistencia en esto para los anarquistas. Los palestinos de hecho ya viven bajo un Estado, el Estado de Israel (que incluye los territorios ocupados). Exigir que los palestinos vivan bajo un Estado Palestino en lugar del de Israel, no sería algo contrario a los principios anti-estatistas, nos dice. En el peor de los casos, sería igual de malo para los palestinos; en el mejor de los casos, sería una situación un poco mejor, debido a que la opresión extranjera directa habría sido eliminada.

Una tercera respuesta es “los anarquistas pueden apoyar un Estado palestino como una opción estratégica...” (p.155), queriendo decir como un paso en una lucha de largo aliento. Obviamente que esta región no avanzará inmediatamente en una dirección anarquista; habrá muchas fases que transitar. Bajar la tensión entre judíos israelíes y árabes palestinos puede abrir posibilidades para otras luchas en torno al género, sexualidad y clase en cada nación. Habiendo obtenido lo que querían, los palestinos aprenderán los límites de las soluciones estatales y continuarán sus luchas sobre bases nuevas.

Una cuarta respuesta pareciera contradecir completamente las otras tres respuestas. Es ignorar la cuestión del Estado-Nación mientras se apoya las luchas diarias de los palestinos por empleo y dignidad. Esto incluiría defender a los campesinos de los ataques de los colonos judíos, oponerse al muro cuando atraviese poblaciones, sacar las barreras en las carreteras, etc. Los anarquistas podrían estar en frente común con los nacionalistas, sin tener que estar de acuerdo con sus políticas. Los anarquistas israelíes podrían participar lealmente junto a ellos sin tener que apoyar la cuestión del Estado palestino. Cita para este efecto el trabajo de Bill Templer, un anarquista, quien reconoce que eventualmente habrá un acuerdo para establecer dos Estados a corto plazo, pero que concentra su trabajo con los pobladores israelíes y palestinos alrededor de temas como resistir al muro. Templer cree que tal trabajo llevará algún día a una situación de “poder dual” que “deje vacíos” al Estado y al Capital. (p.161)

Uri Gordon merece ser reconocido por intentar enfrentar el dilema anarquista al tratar con la opresión palestina. Pese a que nunca reconoce con cuál de las respuestas él está de acuerdo (lo cual puede ser un tanto confuso), pareciera apoyarlas todas en cierta medida. Como cualquier persona que haya leído de manera consistente mis trabajos en este portal sabrá, yo simpatizo con aquel anarquismo que apoya tanto los movimientos de liberación nacional contra la opresión, sin perder su carácter anti-capitalista y anti-estatista (ej. ver Price 2006). Sin embargo, no creo que Gordon haya encontrado la resolución apropiada a este dilema.

La Debilidad de Gordon

Gordon no distingue entre “que los anarquistas apoyen un Estado palestino” o “que puedan apoyar un Estado palestino”, por una parte, y que los anarquistas apoyen la autodeterminación palestina, por otra. Lo primero significa decir que los anarquistas estamos de acuerdo con el programa de un Estado palestino independiente, que pensamos que sería algo positivo para ellos. Esto sería un error garrafal. Sería “paternalista”, ya que no estaríamos diciendo la verdad a los palestinos sobre como nosotros vemos la cuestión.

El apoyo a la autodeterminación es algo muy diferente. Significa que de manera solidaria defendemos el derecho de los palestinos a buscar la solución que quieran, precisamente porque es su voluntad, aún cuando nosotros, como anarquistas, no tomaríamos determinadas opciones. De igual manera que defendemos el derecho de los trabajadores a sindicalizarse como les parezca, aún cuando nosotros nos opongamos a las políticas de la mayoría de los sindicatos amarillos. Defendemos el derecho de la gente a ejercer su voto en oposición a las dictaduras, aún cuando somos anti-electoralistas. Defendemos el derecho al divorcio, aún cuando no defendemos el matrimonio burgués ni estamos a favor de que determinada pareja se disuelva. En breve, los anarquistas debemos defender la libertad de los oprimidos para tomar decisiones, sin necesidad de tomar partido a favor de las decisiones particulares que tomen. Tomando sus propias decisiones es como la gente (y los pueblos, las clases) aprende.

Más aún, su “apoyo” y “respaldo” a un nuevo Estado, a corto plazo, ignora el hecho de que el nacionalismo puede desviar la lucha. Aún cuando estén solidarizándose con el pueblo palestino (los cuales en su mayoría son campesinos, obreros y pequeños comerciantes), los anarquistas no dejan por ello de oponerse al programa del nacionalismo. En el mejor de los casos, los palestinos podrían ganar un Estado propio, independiente en términos estructurales. Pero estarían aún dominados por el mercado global y por las estructuras de poder político internacional. Es decir, no obtendrían la liberación nacional en el correcto sentido del término. Para que tal cosa ocurra, es necesaria la revolución internacional de los trabajadores y oprimidos. Los líderes nacionalistas tienen un programa desastroso para los palestinos. Este conciente o no de ello, Gordon no insiste en que los anarquistas deban enfatizar este punto, aún cuando están solidarizándose de las luchas palestinas (no se trata de decirlo a cada instante, sino que ser persistente en el tiempo y hacerlo de manera oportuna). Nunca discute cómo hacer para persuadir a los palestinos al anarquismo en vez del nacionalismo.

Gordon intenta hacer esto mediante la sugerencia de su cuarta respuesta, en la cual los anarquistas ignoran la cuestión del Estado a la vez que expresan su solidaridad mediante acciones concretas. En la práctica, las acciones solidarias, el trabajo en frentes unitarios, constituye la táctica correcta, pero eventualmente la cuestión del Estado será imposible de ignorar. Es cierto que los palestinos que estén cercanos querrán saber si apoyamos su derecho a construir su propio Estado o no. ¿Qué respondería Gordon? Templer, su ejemplo, aparentemente acepta que vendrá el momento para el Estado palestino; es que en la práctica no puede ignorarse este asunto.

El ataque de Gordon a mis opiniones

Gordon comienza su discusión sobre mis opiniones diciendo que Wayne Price “se rebaja a conceptos bastante burdos” (p.150). Luego me cita:

“Israel es el opresor y los árabes palestinos los oprimidos. Consecuentemente, los anarquistas, y toda persona decente, deben estar de parte de los palestinos. Las críticas a sus líderes o a sus métodos de lucha son algo secundario; también es secundario admitir que los judíos israelíes también son personas y como tales tienen derechos colectivos. El primer paso, en todo momento, es posicionarse junto a los oprimidos en su lucha por la liberación” (citado en p.150)

Este párrafo no niega que los dirigentes nacionalistas o que ciertos métodos de lucha (ej. ataques a civiles) deban ser criticados, ni que los judíos israelíes son personas y que por tanto tienen ciertos derechos colectivos. Lo que se dice es que todo anarquista (y toda persona decente) debe antes que nada posicionarse del lado de los oprimidos, los palestinos, en contra del Estado de Israel. Francamente, pensé que afirmar esto era algo que no provocaría controversia entre los anarquistas.

Pero no es este el caso de Gordon. Él dice que “pedir a toda la gente decente que vean la humanidad del otro y sus derechos colectivos como algo secundario a otra cosa –sea lo que sea, no es una posición anarquista... esta clase de actitud se ha convertido... en una forma típica de Judeofobia o Anti-Semitismo de la izquierda” (p.150) Entonces, ¡resulta ser que no soy un anarquista y que quizás soy un antisemita! (qué dicha que a Gordon no le gusta utilizar “conceptos burdos”).

Él dice que yo ignoro a (la ínfima minoría de) israelitas que han trabajado codo a codo con los palestinos. Sin tener base alguna, menciona la “absoluta indiferencia de Price hacia aquellos que concientemente intervienen en contra de la ocupación...” (ibid.) Dice que se vuelcan a la acción no “porque se ‘posicionen del lado de los palestinos’, sino que por un sentido de responsabilidad y solidaridad”. (ibid.) ¿Responsabilidad respecto a qué, sino respecto a la opresión de los palestinos por el Estado de Israel? ¿Solidaridad con quién, de no ser con los palestinos? Anteriormente, él había incluso citado una declaración del Movimiento de Solidaridad Internacional, que declaraba la necesidad de “involucrarse activamente en la resistencia a la ocupación, tomando partido...” (citado, p.142). Es decir, “tomando partido por los palestinos”.

Luego vuelve a citarme: “Debemos apoyar la resistencia del pueblo palestino. Tienen derecho a la autodeterminación, es decir, a elegir sus líderes, su programa y su método de lucha, independientemente de lo que pensemos de ellos” (citado, p.151)

Entonces Gordon nuevamente se va lanza en ristre, llamando a este párrafo “un cheque en blanco para las bombas suicidas y para la élite palestina presente o futura” (p.151) Pero como lo último que digo (“independientemente de lo que pensemos de ellos”) debiera aclarar, el apoyo a la resistencia palestina y a la autodeterminación no significa que estemos de acuerdo con sus líderes, programas o métodos de lucha. Estoy en desacuerdo con Gordon en este punto, como ya he aclarado, ya que él aparentemente apoya y respalda a un Estado palestino, pese a su inevitable “élite palestina” (respuestas 1, 2 y 3).

Me parece interesante que, a lo largo de este capítulo, Gordon solamente discuta las probables “respuestas” anarquistas al programa de los dos Estados (Israel y Palestina), pero jamás discute la idea de un Estado único (o binacional) democrático y secular. ¿Quizás (esta es sólo una especulación) sea esto debido a su preocupación por los intereses de los judíos israelíes, ya que un acuerdo basado en la existencia de los dos Estados significaría que ellos podrían conservar su propio Estado opresor-sionista?

Gordon discute que estoy equivocado cuando pido al movimiento que exija demandas a Israel, los EEUU o a cualquier otro Estado. “...Esto es una ‘política de demanda’ que otorga un indebido reconocimiento y legitima al poder del Estado...”. Esto se encuentra “alejado de lo que es el anarquismo” (p.151) (Personalmente, nunca afirmo sobre aquellos que se denominan a sí mismos anarquistas, pero con quienes tengo diferencias, que no son anarquistas, ni me interesa tampoco “probar” que lo que yo propongo sea anarquista). De cualquier modo, esto es un ataque extraño ya que viene de alguien que está dispuesto a considerar su “respaldo” o “apoyo” a la demanda palestina de tener un Estado propio (una demanda, por lo demás, hecha hacia Israel y los EEUU).

Los anarquistas han hecho demandas al Estado muchas veces, como son detener determinadas guerras o la liberación de presos. Y también hemos hecho demandas a los capitalistas, tales como la lucha por el reconocimiento sindical o mejoras laborales. Rechazar hacer demandas al Estado o a los capitalistas puede sonar muy radical (¡cómo si a ellos les preocupara que los anarquistas les dieran “reconocimiento” o “legitimidad”!) pero no es sino una claudicación reformista, una manera de abdicar de la lucha.

A Gordon le molesta tanto que yo haya negado la humanidad de los judíos israelíes (algo que en todo caso no hice), que me pregunto si es que acaso estará igualmente preocupado por la humanidad de otros opresores. ¡Y claro que lo está! Él cita al anarquista revolucionario Errico Malatesta “El esclavo está siempre en estado de legítima defensa y consecuentemente, su violencia [nótese] en contra del patrón, en contra del opresor, siempre se justifica en términos morales” (citado en p.100). Sin embargo, Malatesta añade que la violencia debe ser “controlada” tomando en cuenta “el esfuerzo y el sufrimiento humano”. (ibid.)

Gordon reacciona destacando que el trabajador actual, aún cuando es explotado, no es igual al esclavo encadenado (algo cierto, pero irrelevante desde el argumento de Malatesta). Luego escribe que Malatesta está buscando “una manera conveniente de deshumanizar a sus ‘enemigos de clase’ para el propósito exclusivo de hacer la violencia a las personas más digerible” (p.100). Esto pese a que Gordon no defiende al pacifismo absoluto en su discusión sobre violencia y no violencia (capítulo 4).

Lo que Gordon quiere enfatizar es la humanidad de los explotadores. Sin embargo, los opresores jamás han sufrido la falta de quienes les defiendan. Son los esclavos, los trabajadores, las naciones oprimidas, los que necesitan de quienes les defiendan –o más precisamente, de compañeros.

¿De qué lado estás?

Creo que Uri Gordon expresa bastante bien el dilema de los anarquistas en relación a las luchas de liberación nacional. Trata de buscar maneras para estar del lado de la nación oprimida de Palestina, a la vez que trata de permanecer fiel a sus convicciones anti-estatistas y anti-capitalistas. Si bien respeto su motivación, y la comparto, no creo que lo logre. Yo sugiero una aproximación alternativa, basada en defender la autodeterminación nacional a la vez que nos oponemos al nacionalismo.

Desafortunadamente, su intelectualmente provocadora exposición se ve malograda por un desaforado ataque en contra de mis opiniones. Su reacción pareciera ser provocada por una hipersensibilidad a favor de los intereses de los opresores (tales como los judíos israelíes o los capitalistas –que son sus ejemplos). Él objeta la idea de que debamos “tomar partido por los palestinos”. Según él mismo, entonces, Gordon no se posiciona de manera inequívoca junto a los oprimidos, los explotados y los condenados de la tierra.



Bibliografía



Gordon, Uri (2008). Anarchy alive! London/Ann Arbor: Pluto Press.

Price, Wayne (2006). Lessons for the Anarchist Movement of the Isreali-Lebanese War; The Anarchist Debate About National Liberation
http://www.anarkismo.net/article/3614

Traducción, José Antonio Gutiérrez

sábado, 6 de octubre de 2012

¡Nace Acción Libertaria! Publicación del Anarquismo Social y Organizado

Acción Libertaria es un espacio de participación, donde distintos procesos sociales de base se expresan y comunican sus realizaciones. En este sentido, Acción Libertaria es un medio de comunicación que abre sus puertas a cualquier manifestación libertaria. De este modo, esta editorial se convierte en una tarjeta de invitación a TODO proceso de base que quiera participar comunicando sus experiencias y propuestas organizativas; que quiera, como libertario, apoyar y desarrollar un proyecto de comunicación libertaria y, por tanto, de articulación de facto de diferentes luchas en distintos ámbitos sociales.

 EN ESTE NÚMERO

EDITORIAL:
¡Nace Acción Libertaria!
La Organización Anarquista. Una necesidad que la hora actual hace más apremiante

COLUMNA IDEOLÓGICA
Anarquismo y organización. Conferencia de Amédée Dunois

COLUMNA HISTÓRICA:
Anarquismo en Colombia en El Siglo XIX

COLUMNA ANÁLISIS DE COYUNTURA:
Entrevista a José Antonio Gutiérrez sobre la coyuntura colombiana e
internacional

COLUMNA INTERNACIONAL:
Declaración final del encuentro internacional anarquista.

COLUMNA OBRERA:
Detrás de las flores…

COLUMNA ESTUDIANTIL:
Declaración Constitutiva del Grupo Estudiantil Anarquista GEA.

COLUMNA JUVENIL:
¿Qué les queda a los jóvenes? Entrevista a la Minga Juvenil Nacional

COLUMNA BARRIAL:
Alfabetizarse no es aprender a repetir palabras, sino a decir su palabra. entrevista a un educando del PIP de Suba

COLUMNA CULTURAL:
Mujer andina. Poema de Omar Ardila Murcia
Película recomendada: “Ni Dios, ni patrón, ni marido”
Sitio Web recomendado: Anarkismo.net

AGENDA LIBERTARIA:
Espacio Estudiantil Libertario: Beatríz Sandoval
Proyectos de Investigación-Acción del Centro de Ivestigación-Acción Libertaria – CIAL
Segundas Jornadas Comunistas Libertarias

CONSIGUELO CON NOSOTRXS!!!!!!! Escribenos... Coste solidario: $1000 pesos

sábado, 22 de septiembre de 2012

Difundimos: Lanzamiento del periódico Acción Libertaria


Lanzamiento del primer numero del periódico Acción Libertaria el próximo jueves en el centro cultural Arlequín – Calle 45 # 16 – 07 desde las 4 pm.
Proyección de la película ¡Ora Si Tenemos Que Ganar!, una historia basada en los cuentos de Ricardo Flores Magón publicados en el periódico Regeneración.
Las y los esperamos!!!!

viernes, 20 de enero de 2012

Anarquismo y lucha antialcohólica en la Guerra Civil Española (1936-1939)

Tomado de: Tortuga - Anarquismo y lucha antialcohólica en la Guerra Civil Española (1936-1939) http://www.nodo50.org/tortuga/Anarquismo-y-lucha-antialcoholica

MARIANO LÁZARO ARBUÉS
Licenciado en Geografía e Historia. Profesor de Historia. Instituto “Salvador de Vila Seca” (Reus, Tarragona) .
MANUEL CORTÉS BLANCO
Doctor en Medicina, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública. Instituto de Medicina Preventiva “Capitán Médico Ramón y Cajal” (Madrid).
Los autores, haciendo un poco de historia y mostrando cómo el consumo de alcohol es un problema y una preocupación que viene de lejos, se refieren a la consideración que merecían las bebidas alcohólicas a los anarquistas antes y durante la Guerra Civil.
El alcohol era estimado como un arma del enemigo al que había que combatir; pensaban que sus efectos ayudaban al sometimiento de la clase trabajadora y a ello se deben los esfuerzos que se inician en la primera época, según avanza la contienda. Los autores rastrean en documentos de toda índole como archivos, prensa de la época, carteles y filmografía.

El anarquismo fue en la segunda mitad del siglo XIX y durante parte del XX la ideología más influyente entre el proletariado y campesinado españoles. A diferencia de otros países europeos , donde la lucha política se plantea como decisiva en la defensa de los intereses obreros, en España predomina un movimiento anarquista basado “en un sindicalismo antipolítico de masas que podía defender su proyecto al margen de las instituciones políticas y parlamentarias”(1).

Sus dirigentes centraron su acción en dos ámbitos básicos: primero, las acciones en la calle, la fábrica y el campo, con vistas a la destrucción del Estado y de la opresión capitalista; en segundo lugar, la preparación de una sociedad nueva, donde el ser humano desarrollase, de una manera totalmente libre, todas sus potencialidades. En esta tarea combinada de hundimiento del mundo existente y de construcción de uno nuevo, la lucha contra el alcohol ocupaba un papel esencial.

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Las bebidas alcohólicas son presentadas desde los primeros textos anarquistas como un siniestro veneno, que los Borgias capitalistas destinaban a mantener embotadas, lejos de la revolución, las voluntades de los trabajadores: “estupefactado por el tóxico, no siente el peso de sus cadenas y la degradación de la esclavitud”, afirma un tratado antialcohólico con el elocuente título de “El veneno maldito” (2).“ Trabajadores, ¡no bebáis! ¡Cuántos obreros, pésimos padres de familia y peores maridos, olvidando los más sagrados deberes, derrochan la mitad o un tercio del ya escaso jornal que perciben, en libaciones alcohólicas, en la taberna, en el juego, dejando a los hijos y la mujer sin pan, forzados al ayuno y víctimas de todas las tribulaciones de la vida!”, proclama igualmente otra de sus conocidas publicaciones(3).

El alcohol es visto como un arma del enemigo que hay que combatir, porque “a mayor núcleo de bebedores, mayores ventajas de sometimiento, ya que poco a poco la bebida quita la energía, la salud, la nobleza y el entendimiento y, lo que es peor, el sentido de la dignidad”(4).

Producto y sostén del régimen capitalista, el alcoholismo no desaparecerá más que con él. El efecto no cesará mientras persista la causa. Incluso, el alcohol resulta un temible competidor de la propia ideología revolucionaria. Según Bakunin, los peligros de la bebida podían hacer fracasar la revolución al ver los trabajadores en su consumo una salida errónea a su denigrante situación y una manera fácil de evadirse de las miserias del capitalismo: “Para escapar de su situación (refiriéndose al pueblo) hay tres métodos, dos quiméricos y uno real. Los primeros dos son la taberna y la iglesia, libertinaje del cuerpo o libertinaje de la mente; el tercero es la revolución social”(5). El rechazo de ciertos valores considerados degradantes y la visión utópica de una nueva sociedad han hecho que algunos historiadores hayan constatado en el movimiento anarquista español un carácter primitivo o milenarista. Así se habla de “puritanos austeros que impulsaban imponer el vegetarianismo, la abstinencia sexual y el antialcoholismo a uno de los campesinados más atrasados de Europa”(6). Esta visión ha de ser rebatida ya que, en contra de lo que afirmaban algunos textos sobre el celo de los anarquistas, la mayoría de los dirigentes locales y asistentes a los ateneos y sindicatos creían en la moderación, no en la abstinencia. El obrero consciente, el anarquista dedicado que simbolizaba el espíritu y el conocimiento necesarios para crear la nueva Humanidad, evitaba el juego de cartas en el bar, no entraba en los burdeles, no iba a misa ni bautizaba a sus hijos, y bebía con moderación. José Monroy, dirigente del municipio de Casas Viejas (Cádiz), defendía que uno podía beber un poco, pero no demasiado, para no emborracharse(7).

La embriaguez era mal vista, y esta postura ha sido considerada por algunos historiadores como la causa de que, en comparación con el caso inglés, el alcoholismo fuera un problema menor en el proceso de industrialización español(8).

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ANARQUISMO Y ALCOHOL EN LA GUERRA CIVIL
Los acontecimientos del verano de 1936 marcaron un punto de inflexión en el movimiento anarquista español: la lucha contra los sublevados, la tan esperada llegada de la revolución y el dilema de la colaboración con el resto de fuerzas obreras y con las instituciones republicanas fueron los ejes básicos del anarcosindicalismo durante la guerra, pudiéndose apreciar también en todos ellos su aversión hacia el alcoholismo. Analizando su prensa del momento, observamos frecuentes críticas a los centros de diversión, “a la situación cafeteril, la obsesión por el bar y la gramola”. Bares, cafés y cabarets son percibidos como lugares defendidos y apoyados por el capitalismo, donde el vicio, “de origen y promoción puramente fascista y clerical, hace desgastar las energías de los luchadores y provoca escándalo entre aquellos que quieren ganar la guerra y hacerla revolucionaria”. Algunos frentes de batalla se ven empapelados por carteles que critican los bares, “ vivero de la chulería”, y las tabernas, “ que atrofian y degeneran el espíritu combativo”, y abogan por el desprecio a aquellos que frecuenten estos lugares propugnando su cierre. Incluso se producen incidentes violentos, como ataques de milicianos a cafés y tabernas en Lérida, donde “pusieron las mesas patas arriba, y por poco no hicieron lo mismo con sus pacíficos concurrentes”(9).

En su lucha contra los vicios capitalistas, los anarcosindicalistas defienden un saneamiento de estos negocios. El 13 de febrero de 1937 se cierran los dos cabarets que funcionaban en Tarragona y se condiciona su apertura al hecho de que ofreciesen “un espectáculo decente”, esto es, “un espectáculo socializado de varietés, comedia, etc. completamente artístico, moral y con taquilla, excluyendo lo obsceno y de vicio que consistía en alternar oculta o abiertamente con las personas de distinto sexo, con los consiguientes abusos de bebidas y alcoholes que embrutecen y degradan al hombre”. En la localidad vecina de Reus, el “Sindicato Único de Espectáculos Públicos” consiguió la reapertura del local “Edén Concert” a condición de que se realizaran mejoras en su higiene y la prohibición de servir consumiciones de cualquier tipo(10). Asimismo, defienden como alternativa a la prostitución, a los bares y cabarets, la asistencia a centros culturales, bibliotecas, centros instructivos juveniles, ateneos, centros racionalistas y sindicatos de la CNT. Unas alternativas poco exitosas, dada la cantidad de textos donde se critica “las conductas ávidas de diversión, el derroche de vida en los cafés (...) mientras mueren los soldados en el frente de batalla” (11).

Desde la perspectiva anarquista se aprecia en estos tiempos de guerra una visión diferente a la tradicional sobre el problema del alcohol. El alcohólico ya no es un enfermo, víctima de la explotación capitalista; ahora es un traidor a la Revolución. “El borracho es un ser despreciable que hay que aniquilar —afirma el semanario “Agitación”—. El que se emborracha en estos momentos deja de ser un camarada para convertirse en un enemigo”(12). “Un borracho es un parásito. ¡ Eliminémosle!”, exige un cartel del Departamento de Orden Público de Aragón. Los incidentes causados por beodos en Madrid y Barcelona son frecuentes, y los castigos, necesarios. Es el caso de un empleado de la “Cooperativa de Trabajadores de Pescados al por mayor”, de Madrid, que tras presentarse borracho al trabajo es suspendido de paga por un mes(13).

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Un ejemplo del interés por la búsqueda de alternativas a la producción de vino, esencial para la economía de muchas regiones españolas, es el fomento de productos no alcohólicos, como el mostillo, muy limitado no obstante por la carencia tan evidente de harina. Otro ejemplo es la creación en 1938 por parte de la “Federación Regional de Campesinos y Alimentación del Centro” del llamado “ bioluva”, el “no pasarán de la anemia”, una salida a la uva distinta a la de hacer vino, y que “proporciona a la España leal un alimento sano y nutritivo”. En un folleto promocional alaban las cualidades del producto, un mosto de uva concentrado, fabricado en Manzanares, y que, además de solucionar los problemas de abastecimiento, solucionaría la crisis vitivinícola, mejoraría la salud, se podría exportar y, finalmente, combatiría el alcoholismo por medios indirectos, los más eficaces: “ con un litro de mosto concentrado puede cenar una familia de seis personas con algo de pan. Con el equivalente en vino (tres litros) no sólo no cena nadie, sino que, al no tener otra cosa, saldrían todos borrachos”(14). No obstante, los inconvenientes fueron numerosos: ni la calidad (pésimo sabor a arrope) ni la cantidad de producción fueron las adecuadas, e incluso la “Delegación de Abastos” del Ayuntamiento de Madrid paralizó durante mucho tiempo su distribución en la capital por considerarlo como un vino-mistela o bebida comparable a cualquier otra alcohólica.

Una de las áreas donde el anarquismo se mantuvo más activo durante la contienda, convirtiéndolo en uno de sus más importantes medios de propaganda para su ideología y su visión de la nueva sociedad, fue el cine. La producción y distribución cinematográfica de la República estuvo inicialmente en manos de la CNT- FAI gracias a la fuerza de su rama de espectáculos: el “Sindicato Único de Espectáculos Públicos”, mayoritario en el sector. La importancia del cine y su utilidad pedagógica fue resaltada por distintos líderes anarquistas como Josep Alamá, conseller de Cultura del Ayuntamiento de Tarragona, quien consideraba que se debía programar un cine con títulos de tendencia social que sirviesen “a la obra constructiva revolucionaria”, rechazando por tanto las películas de finalidad puramente comercial(15).

Coincidente en sus planteamientos, la productora anarquista “SIE Films” decidió realizar una serie de películas educativas dedicadas a la “higienización de las costumbres”, esto es, la presentación de la lucha entre los obreros virtuosos y el capital, secuestrador de las conciencias y remunerador de vicios y virtudes, “que ha condenado a muchos al alcoholismo, al hospital, al presidio o a la prostitución de sus compañeras” (16).

De entre los largometrajes destacamos “Barrios bajos”, de Pedro Puche (1937), ambientado en un lugar tan denostado por los anarquistas como los bajos fondos, y donde se intentan reflejar “las dramáticas pugnas entre productos de relajación y seres que no se contaminan de las impurezas del medio”(17). Esta película incorpora referencias abiertas al consumo y tráfico de cocaína por primera vez en el cine español.

En la relación de títulos producidos por “SIE Films” también hay referencias a una serie de cintas cortas, de unos veinte minutos de duración y consideradas como películas de complemento, desgraciadamente perdidas en su mayoría, pero que reflejaban la visión anarquista sobre los vicios de origen capitalista. Su objetivo era remover la conciencia del público en estos temas. Es el caso de “Prostitución”, según el melodrama de Luis Fernández Ardavín, dirigida por V. Catalán y presentada como “una firmísima y bien fundada diatriba contra la lacra social que da nombre a la producción”. Por su parte, “Como fieras”, también de V. Catalán, es “una viva y acerada crítica contra el alcoholismo, poniendo de relieve los estragos de tan funesto vicio, tanto en el organismo individual como social”. “La última”, de Pedro Puche, es un “apunte jocoso-serio”, según reza un rótulo a su inicio, que se dedicaba también al mismo problema que la anterior (18). Estas dos últimas películas no llegaron a estrenarse ya que se estimó que su realización era pésima y su oportunidad ideológica discutible. Junto al cine, también el cartelismo —fundamental en una sociedad con una tasa de analfabetismo tan elevada— es fomentado como medio de instrucción y de propaganda. Un ejemplo es un cartel, editado por el “Sindicato de las Industrias Agrícolas, Pesca y Alimentación” de CNT- FAI, donde se nos presenta a un adormilado fumando, abrazando una botella, con un vaso de vino y unas cartas de baraja en primer plano. El texto acompañante es elocuente: “¡Obrero! El vicio te conducirá a la desesperación y la locura. EVITALO”.

Del paso de la CNT por el gobierno republicano quedaron pocas huellas. Su breve participación (entre noviembre de 1936 y mayo de 1937) y la difícil situación de la República hicieron que fuera más significativo el hecho mismo de esa participación de anarquistas en un gobierno que su actividad real (19). En todo caso, hemos de resaltar la importancia de la figura de Federica Montseny, ministra del nuevo Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, constituido el 4 de noviembre de 1936 con retazos de “Trabajo y Gobernación”. Además de abordar el ingente p roblema de los refugiados, Montseny destacó por su política sanitaria orientada hacia la medicina preventiva. Se consideraba que la asistencia médica socializada y las medidas sanitarias preventivas debían ser las claves de desarrollo, con vistas a ofrecer una higiene global y una respuesta a las necesidades sanitarias de la población. Como la misma Montseny afirmó en un discurso celebrado en el “Teatro Apolo” de Valencia el 6 de junio de 1937, “en Sanidad procuré, como política sanitaria, prevenir las enfermedades para no tener que curarlas, localizar el foco infeccioso para no tener que curar las epidemias, estar siempre atenta para que los casos, ensanchándose, no constituyan un problema” (20). También proclamó su deseo frustrado de enfrentarse a aquellos males fruto de las desigualdades sociales y económicas, como la prostitución. La lucha contra el alcoholismo, evidentemente, hubiera estado incluida en esa estrategia.

A pesar de los esfuerzos citados, la mayor parte de estas medidas no consiguieron sus objetivos. Entre las causas que nos permiten explicar este fracaso apuntamos las siguientes: - El contexto político de la Guerra Civil no era en absoluto el más adecuado. Las prioritarias necesidades bélicas y las luchas políticas internas en la zona republicana, que culminaron en los Sucesos de Mayo de 1937, marcaron la derrota de las tesis revolucionarias, limitando su peso político y sus posibilidades de acción. A esto hay que sumar las dificultades internas de los grupos anarquistas, con una afiliación en masa al inicio de la guerra de personas poco concienciadas, que desdibujaron el compromiso personal de sus afiliados. Como ejemplo ilustrativo -en este caso referido al tabaco-, podemos citar la indignación de un antiguo militante de la CNT que, al volver del frente, observa que sus compañeros de retaguardia se dedicaban a especular con cigarrillos, un bien muy preciado y disputado(21).

- Por otra parte, sus victorias iniciales en buena parte de España y el papel de las milicias armadas de las organizaciones sindicales, que controlaban al principio gran parte del poder en la zona republicana, hicieron que las incautaciones y las colectivizaciones de tierras ( entre ellas las vitivinícolas) y negocios (como los del ramo de la hostelería) fueran muy numerosas. Esto implicó, lógicamente, que existiera una preocupación económica para conseguir rentabilizar las explotaciones, lo que no era posible con productos no alcohólicos derivados de la uva. La ya citada “Federación Regional de Campesinos y Alimentación del Centro” trataría de solucionar la crisis vitivinícola —previa a la guerra— mediante la mejora de la calidad de los caldos y el fomento de la producción de vinos generosos y licores, potenciando incluso la fábrica de anís establecida en Madrid y propiedad de la propia CNT, a pesar de las muchas dificultades (imposibilidad de adquirir calderas, carencia de anetol —esencia de anís—, etc.)(22).

También, a pesar de los problemas con el transporte, trata de hacer llegar a Madrid grandes cantidades de vino para venderlas en las bodegas y tiendas colectivizadas, inactivas por carecer de tan preciado producto. De hecho, entre el 30 de octubre y el 26 de diciembre de 1937 sólo pudieron llevarse a la capital unos 250.000 litros, cantidad insignificante habida cuenta de la demanda existente, y el problema se acentuaría durante todo el año 1938. Un articulista concienciado de la publicación ilerdense “Acracia” se indigna porque los comerciantes se habían atrevido a trivializar los iconos revolucionarios para vender sus productos: “Anís el miliciano, Papel de fumar CNT, Precios antifascistas, Café 19 de julio, he aquí la nueva terminología del comercio (…) En un bar de los que llevan aval de control obrero, y se consume mucho coñac, leemos este cartel: compañero, este establecimiento te pertenece; engrandécelo”(23).

Finalmente, hemos de señalar un aspecto esencial: la consideración social del alcohol es en estos momentos muy positiva. Además de la propia situación de guerra, ya de por sí causante de procesos emocionales que pueden abocar al alcoholismo, hubo un factor que reforzó su valor social: los mitos erróneos vinculados a la bebida y que, en cierto modo, todavía siguen vigentes en nuestros días. El alcohol es visto como un alimento básico, un reconstituyente, un euforizante, un analgésico, un remedio contra el frío o, simplemente, una sustancia que permitía evadirse de tan despiadada realidad.

Un último caso nos puede servir de ejemplo y, quizás, de conclusión. Frente al intento de intervención, ya al final de la guerra, de todas las flemas y alcoholes procedentes de residuos de vinificación por parte de la Subsecretaría de Armamento de la República para cubrir las necesidades bélicas, la Federación Campesina Anarquista responde que, si se aceptara, se habría de paralizar su producción de aguardientes y licores, y que “es cierto que no son considerados artículos de primera necesidad pero, en las actuales circunstancias y dado el esfuerzo que es preciso exigir a los trabajadores y combatientes, a veces no alimentados tan perfectamente como fuera de desear, casi deben alcanzar tal consideración” (24).

Notas: 1 Casanova, J. De la calle al frente. El anarcosindicalismo en España (1931-1939). Barcelona: Crítica, 1967: 61.
2 Elosu, F. El veneno maldito. Valencia. Biblioteca Editorial Generación consciente, 1932: 3.
3 Tierra y libertad, 1 de abril de 1909.
4 El libertario. Semanario anarquista, 23 de junio de 1932.
5 Bakunin. Dios y el estado. www.ciudadseva. com , (citado el 24 de mayo de 2004).
6 Carr, R. España, 1808-1939. Barcelona: Ariel, 1969: 423-6.
7 Mintz, J. Los anarquistas de Casas Viejas. Cádiz: Diputación Provincial de Cádiz, 1994: 100-2.
8 Dolgoff, S. ed. The anarchist collectives. Workers´s Self-management in Spain 1936-1939. Londres: Free Life editions, 1974: XIX-XX.
9 Superación. Órgano de la CNT- FAI de Sabadell, 25 de Septiembre de 1937; Sagués, J. Una ciutat en guerra. Lleida en la Guerra Civil espanyola (1936-1939). Barcelona : Publicacions de l´Abadia de Montserrat, 2003: 499.
10 Estivill Pérez, J. El cinema i el teatre. En: Piqué, J , Sánchez, J. (coord). Guerra civil a les comarques tarragonines. Tarragona : Cercle d´Estudis Històrics i Socials Guillem Oliver, 2000: 313.
11 Discurso cenetista en el teatro Fortuna de Reus, citado en Puig Puigerver, R. A cavall de l´utopia. Valls: Cossetània ed., 2001:133.
12 Agitación. Semanario de los trabajadores. Vinaroz, 19 de diciembre de 1936.
13 Seidman, M. A ras de suelo. Historia social de la República durante la Guerra Civil. Madrid: Alianza editorial, 2003: 220.
14 Archivo Histórico nacional. Sección Guerra Civil. PS Madrid. Carpeta 1755
15 Estivill Pérez, J. Op. Cit.: 324.
16 Comentarios sobre la película “Aurora de Esperanza” en la revista Espectáculo, 15 de agosto de 1937.
17 Espectáculo, 15 de agosto de 1937.
18 Espectáculo, 15 de agosto de 1937; Díaz, E. Cine libertario. El cine bajo la revolución anarquista, en Historia 16, número 322 (febrero 2003).
19 Casanova, J. Op. Cit: 178-97.
20 Montseny, F. Mi experiencia en el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social. Valencia: Sección de Información y Propaganda de la CNT, 1937: 52.
21 Seidman, M. Op. Cit.:328-329.
22 Archivo Histórico Nacional- Sección Guerra Civil. PS Madrid. Carpeta 1755.
22 Sagués, J. Op cit.: 499.
23 Archivo Histórico Nacional- Sección Guerra Civil. PS Madrid. Carpeta 1755.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Amante de la vida y destructor de todo: Vida y pensamiento de Biófilo Panclasta

Por: Colectivo Libertario Thrash Iria Sin derechos de autor, reproducción parcial o total permitida sin necesidad de solicitar aprobación o consulta de fuente. Información libre y abierta.

Reproducimos a continuación una ponencia realizada por un compañero militante de Thrash Iria para el Seminario Militante Anarquismo en Colombia organizado por el Grupo Libertario Via Libre:

Seminario militante: Anarquismo en Colombia, Ponencia del Miércoles 21 de Septiembre / Tercer Bloque: Surgimiento del Anarquismo doctrinario / Amante de la vida y destructor de todo: Vida y pensamiento de Biófilo Panclasta/

“En donde he posado mi planta, tendrá mi verbo una frase candente contra los tiranos y el mundo una playa más donde recibir esta ola que no expira porque no encuentra una arena que la reciba en su agonía.”: Biófilo Panclasta
Biófilo Panclasta
Amante de la vida, destructor de todo:
Vicente Lizcano (BIÓFILO PANCLASTA,  BIOFILO: Amante de la vida; PANCLASTA: Destructor de todo), nació el 26 Octubre de 1879, en un pueblo de Norte de Santander, llamado Chinacota, creciendo entre los ideales políticos que acosan a las tierras santandereanas, y con ideales de rebeldía política, va a la Escuela Normal de Bucaramanga, de donde fue expulsado después de que se le abriera un disciplinario por insubordinación y discusiones constantes con los docentes y compañeros, además de crear un pequeño periódico que se manifestaba en contra de la reelección del presidente Miguel Antonio Caro.1

Fue en su viaje a Venezuela donde después de conocer a Eleazar López, forma la primera escuela en Capacho Nuevo, donde inicia una lucha en contra de Ignacio Andrade (Presidente de Venezuela) y emprende con la fuerza radical con la que derrocarían al gobierno hacia 1899. Vuelve a Colombia en 1904, ya con su pseudónimo de Biófilo Panclasta, vive 2 años como agitador político y emprende la escapada a un sinfín de procesos que cambiarían conceptos de la revelación del movimiento Anarcosindical de Colombia.

Viaja a la república de Argentina en 1906, esta visita influye en la perspectiva social, ya que allí se integra con los anarquistas del sur, y se hace vocero y representante de la FORA (Federación Obrera Regional Argentina), a la que va a representar en Ámsterdam, viajando y conociendo muchos revolucionarios de la época, entre ellos el príncipe Kropótkin, Ravachol y Lenin.1

En Europa perpetro varios atentados, entre ellos, fue catalogado como el conductor del atentado al Zar Alejandro de Rusia, allí fue preso como en tantos más lugares de Europa. En 1908 es desterrado de España por petición del presidente colombiano Rafael Reyes. Llega a Puerto Colombia con el fin de seguir luego a Bogotá; sin embargo, opta por viajar y refugiarse en Panamá, de donde es nuevamente desterrado por orden de Rafael Reyes. Es entregado en calidad de preso a las autoridades colombianas1. De ahí en adelante Biófilo Panclasta sale de una cárcel para entrar en otra: estuvo preso en Cartagena (1909), Barranquilla (1910) y Bogotá (1911). Algunos organismos nacionales como el Periódico Maquetas pidieron para él la pena de muerte, por considerarlo una persona perturbadora del orden.

Dos años más tarde fue preso en Venezuela por el delito de rebelión y traición, y allí paso hasta 1921, Escribió varios documentos, entre los cuales esta "7 años enterrado vivo en las mazmorras de Gomezuela" donde relato sus largos años de agonía en el vecino país.2

Ya en 1923 llega a México donde es recibido por la AAM (Asociación Anarquista Mexicana), y es delegado como representante en el congreso de Barcelona3. Allí propone un proyecto denominado Operación Europa, el cual consiste en:

[...] la formación de un comité internacional encargado de ordenar, planear y ejecutar en un mismo día el asesinato del zar de Bulgaria, el emperador de Inglaterra, del rey de Italia, del rey de Egipto, el arzobispo de México, del presidente de Francia, del cardenal arzobispo de Toledo y de León Daudet.3

Luego viaja a Suramérica e interviene en la organización de una huelga cafetalera en Sao Paulo. En 1924 el gobierno de Brasil lo encarcela, pero huye a la Guayana Francesa, y ese mismo año vuelve a Colombia tras haber conocido 52 países.

En 1927 regresa a Bogotá, donde funda el CAR (Centro de Acción Revolucionario), escribe "Mis Prisiones, Mis Destierros y Mi Vida", en 1929. En 1934, Biófilo Panclasta se une a Julia Ruiz, una conocida pitonisa que laboraba en Bogotá. Se concentra en escribir para periódicos y conceder entrevistas, así como enviar cartas a varios presidentes de Latinoamérica. En enero de 1939 muere su compañera. Un año después, Biófilo intenta suicidarse en Barranquilla electrocutándose con los cables de la luz y degollándose con una navaja3. En diciembre de ese mismo año, la policía de Bucaramanga decreta su expulsión de esta ciudad, por vago y alcohólico. El 1 de marzo de 1943, Biófilo Panclasta muere en el Asilo de Ancianos de Pamplona a las diez de la mañana víctima de un paro cardíaco.

Pensamiento Anarquista4

Las ideas de Biófilo Panclasta sobre el anarquismo fueron muy particulares. Osciló entre el anarquismo individualista, como lo denominaba Kropotkin, con una fuerte influencia de Max Stirner, y un anarquismo societario, el cual es posible reconocer en una serie de cartas que envió desde la prisión de Barranquilla, en 1910. En un primer momento, Biófilo se consideró un individualista extremo, radical, muy de la mano de la idea del superhombre de Nietzsche, su filósofo predilecto; Biófilo detestaba al hombre-masa:

Mi alma neopagana y de artista, mi temperamento de rebelde y de individualista, mi horror a las multitudes no podría infundir admiración en esa gran foule (masa) humana que no tiene otro mérito que el de haber sido arrebatada de las manos de sus amos de ayer por los que hoy la poseen para libertarla a su pesar.5

Para Panclasta, la lucha social que él realizaba no era por los otros, sino para él mismo, para sentirse vivo. La lucha por los otros le permitía desplegar, según él, todas sus capacidades de acción, amor u odio.6

A pesar de su fuerte postura anarcoindividualista, Biófilo fue muy crítico con ésta, llegando a identificarse con el anarquismo societario. Las apreciaciones de Biófilo sobre ambas corrientes del anarquismo son congruentes con su modo de pensamiento, el de alguien que detestaba los extremos absolutos, que consideraba que el hombre no es un ser totalmente social o individual; procuraba distanciarse de cualquier forma de militancia política, así fuese una organización anarquista. En una conversación con Kropotkin, le manifestó a éste:

Yo no soy un anarquista, le decía yo a Kropotkin, yo soy yo. Yo no dejo una religión por otra, un partido por otro, un sacrificio por otro. Yo soy un espíritu liberado, egotista. Yo obro como yo siento, yo no tengo más causa que la mía.”5

El modo de pensar de Biófilo Panclasta demuestra que, más que un hombre de ideas, era un hombre de acción. Biófilo se valía de la necesidad que tenían los hombres de liberarse de la opresión para poder actuar desde allí; para él, las organizaciones eran efectivas sólo en la práctica, no en aspectos programáticos sino al calor de los intereses de los seres humanos, lo que él denominaba intereses de situación.6

 
1VILLANUEVA, Orlando; VEGA, Renán; GAMBOA, Juan, CLAVIJO, Amadeo; FAJARDO, Luis (1992).
2PANCLASTA, Biófilo (1932): Siete años enterrado vivo en una de las mazmorras de Gomezuela. Tipografía la Libertad, Bogotá.
3PERIÓDICO EL DEBER. Bucaramanga. Nº 4830, enero 31 de 1940, pág. 1.
4De Wikipedia, la enciclopedia libre, http://es.wikipedia.org/wiki/Bi%C3%B3filo_Panclasta
5PANCLASTA, Biófilo (1910): Datos autobiográficos de Panclasta. Carta dirigida a Aurelio de Castro, publicada en el Periódico El Pueblo, N° 219
6VILLANUEVA, Orlando; VEGA, Renán; GAMBOA, Juan, CLAVIJO, Amadeo; FAJARDO, Luis (1992): Biófilo Panclasta, el eterno prisionero. Bogotá: Ediciones Alas de Xue.

jueves, 13 de octubre de 2011

Documento De Análisis Y Propuesta del Colectivo Libertario Thrash Iria frente a la coyuntura electoral colombiana.

Por: Colectivo Libertario Thrash Iria Sin derechos de autor, reproducción parcial o total permitida sin necesidad de solicitar aprobación o consulta de fuente. Información libre y abierta.

Comunicado #1 del CLTI:
Documento De Análisis Y Propuesta del Colectivo Libertario Thrash Iria frente a la coyuntura electoral colombiana.

El Votar Es Solo un pretexto para que el pueblo
sienta que influyo en algo 

Alguna vez se ha dicho que si las elecciones sirvieran para algo estarían prohibidas. No solo no están prohibidas, sino que son obligatorias. Es obligación de los oprimidos elegir a sus opresores. La paradoja es que sirven para algo: las elecciones son uno de los mecanismos que tienen los de arriba para legitimar su gobierno sobre las mayorías. Dentro de las reglas de juego del sistema tenemos la posibilidad de elegir a quienes nos continúen dominando por unos cuantos años más. Es evidente que las elecciones son una herramienta del sistema para perpetuarse. El mostrarse como el único camino posible para un cambio social es otro de los logros de la clase dominante, es parte de la construcción de su poder.

Considerando que:
Para los anarquistas que nos consideramos parte del anarquismo social y revolucionario, el camino consiste en la destrucción del Estado, en tanto especial ámbito institucional de dominación, que produce y reproduce éstas relaciones, y en la supresión de las formas gubernamentales que constituyen un poder que expropia y aliena la capacidad instituyente del conjunto de la población. Para esto es imprescindible gestar espacios de socialización en donde la participación social activa sea un quehacer cotidiano y no un mero “acontecimiento” cada tanto periodo de tiempo. En términos de realización libertaria, esto quiere decir que el poder político asume la forma de una democracia directa, que es diferente a la meramente representativa, ejercida desde las organizaciones de base y las instancias globalizadoras que las expresan, donde el poder circula por todo su entramado, desde abajo, en forma dinámica, sin dar lugar a cristalizaciones que establezcan nuevas relaciones de dominación. Desde nuestra perspectiva, las organizaciones de base no son la masa de maniobra ni tampoco algo complementaria de los espacios institucionales, para nosotros son el embrión de un poder propio de la clase oprimida, la puesta en práctica de una praxis pre-figurativa libertaria que combatiendo al Estado pueda ser alternativa de organización social desde abajo.

El tránsito hacia una sociedad distinta, nueva, lo tenemos que hacer desde esta vieja. Pero la experiencia histórica indica que hay medios, orientaciones, uso de instrumentos, utilización de instituciones y formas de organización de actividades sociales, que deben ser desechados si es que queremos ir conformando fuerzas político-sociales capaces de producir cambios verdaderos en las formas de organización social, política y económica.

Un proceso de ruptura revolucionaria tiene como condición, a nuestro parecer, que sea encarado desde los oprimidos y explotados, desde los que sufren el rigor del sistema, desde los que resisten, crean y buscan formas organizativas para defenderse y avanzar.

Declaramos:
Consideramos al parlamentarismo, tanto en forma de partidos políticos como en otros sentidos, no suponen ningún tipo de avance. Es más, suponen la subordinación de las luchas sociales que debieran darse desde la base, en la calle, etc. Con el parlamentarismo, esta lucha deja de darse y todas las ilusiones se concentran en depositar un voto en una urna cada cuatro años. De esa forma lo único que se consigue es legitimar a quien va a gobernarnos durante los próximos cuatro. Sin embargo, pensamos que no votar, la abstención a secas, tampoco es una solución. Defendemos la Abstención Activa, esto es, no votar, pero organizarse y luchar, al margen de partidos políticos, al margen de elecciones.

¡¡¡NO VOTES, ORGANÍZATE Y LUCHA!!! PORQUE NUESTROS SUEÑOS NO CABEN EN SUS URNAS


martes, 11 de octubre de 2011

Seminario Libertario: Revolución Española de 1936

Por: Colectivo Libertario Thrash Iria Sin derechos de autor, reproducción parcial o total permitida sin necesidad de solicitar aprobación o consulta de fuente. Información libre y abierta.


Hora
Sábado, 15 de octubre · 4:00 - 7:00

Lugar
Salón Asociación Leteo Madrid Calle 4 No. 3-38 (Detrás de la Iglesia)
Click en la imagen para ver en tamaño completo

 El CL Thrash Iria, se complace en invitarlos al Seminario Libertario: Revolución Española de 1936.

“LLEVAMOS UN MUNDO NUEVO EN NUESTROS CORAZONES”: BUENAVENTURA DURRUTI

Hemos decidido repetirlo, dado que varias personas nos manifestaron que la primera vez que lo organizamos escogimos mala fecha para realizarlo, por tanto, la convocatoria fue muy pobre. También nos comentan, las intenciones de debatir y estudiar este tema, por lo cual, hemos decidido volver a realizarlo pero en dinamica de seminario.

4:00 pm
Sábado 15 de Octubre
Salón Asociación Leteo Madrid
Calle 4 No. 3-38 (Detrás de la Iglesia)

ORGANIZA: Colectivo Libertario Thrash Iria
APOYA: Asociación Jovenes Leteo

Textos guía:
* http://video.google.es/videoplay?docid=-8755849295018315234 "Vivir la utopía" (documental sobre la revolución social española de 1936)
* http://blip.tv/file/775938/ Revolución libertaria video exposición
* http://es.anarchopedia.org/revolucion_espa%C3%B1ola Revolución Española (1936-39), en Anarcopedia, la wiki anarquista
* http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_social_espa%C3%B1ola_de_1936 Revolución Social Española de 1936, en Wikipedia la enciclopedia libre
* http://www.somnisllibertaris.com/libro/revolucionycontrarevolucion/index02.htm Revolución y Contrarrevolución en Cataluña, ensayo de Carlos Semprún-Maura (1978).
* http://www.somnisllibertaris.com/libro/losquefuimosamadrid/index07.htm Los que fuimos a Madrid, ensayo de Ricardo Sanz (1969).
* http://www.somnisllibertaris.com/libro/contrarevolucion/index11.htm La Contrarrevolución en España, ensayo de R. Louzon (1938).

http://thrashiria.blogspot.com/
thrash-iria@hotmail.com
CLTI
Pensamos globalmente, actuamos localmente
Evento en Facebook: http://www.facebook.com/event.php?eid=233115313413488

viernes, 22 de julio de 2011

Independencia… ¿De Quién?

Por: Colectivo Libertario Thrash Iria Sin derechos de autor, reproducción parcial o total permitida sin necesidad de solicitar aprobación o consulta de fuente. Información libre y abierta.

Independencia… ¿De Quién?

Una vez más estamos celebrando algo que no existe, salen l@s jóvenes a celebrar la libertad, pero salen obligados a marchar como batallones militares… Aun no poseemos una independencia o libertad verdadera, mientras la gente se sigue muriendo de hambre en las floras por los no pagos, las condiciones infrahumanas de trabajo y la no prestación de seguridad social, seguimos festejando con pan y circo las migajas que nos vota el sistema.

No hay nada que celebrar, pero si hay mucho que seguir criticando, construyendo desde abajo y proponiendo alternativas a este sistema antihumano, que vuelve a los ricos más ricos y a los pobres más pobres.

Celebramos la libertad con cadenas vestidas de flores… ¿Vamos a cruzar los brazos y vendarnos los ojos?

201 años de INDependencia

L@s invitamos a cuestionarse si en verdad somos libres, si en verdad este sistema garantiza nuestra dignidad y a proponernos un cambio social, no desde los votos a los partidos políticos, si no desde cambiar nuestras actitudes que tenemos a diario, cambiar nuestra forma de pensar y de actuar.

“Yo soy libre solamente en la medida en que reconozco la humanidad y respeto la libertad de todos los hombres y mujeres que me rodean”: Bakunin